Llega el buen tiempo, se acerca el verano y con él una especie de mandato social: disfrutar al máximo, vivir experiencias inolvidables, tener el cuerpo perfecto, reconectar con todo el mundo, aprovechar cada segundo, pasarlo “pipa” ¿verdad?
Es lo que escuchamos en los anuncios de la televisión, en diferentes redes sociales y el ambiente que se empieza a vivir en nuestros entornos.
Pero, déjame avisarte que, si tú ha habido algún verano que tu realidad haya sido bastante lejana a esa imagen idílica que nos venden, no quiere decir que hayas hecho nada mal. Significa que eres humano.
Y también puede que llegue el verano y no sea tu época favorita porque esté asociada a alguna experiencia difícil, falta de planes, frustración, comparaciones y apatía.
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ToggleSituaciones del verano y estrategias de afrontamiento
En este blog, te traemos una invitación a mirar el verano con más realismo, más amabilidad y menos presión. En él, vas a poder encontrar diferentes situaciones y realidades del verano (que puede que ya hayas vivido) y cómo enfrentarte mejor a ellas la próxima vez.
Planes frustrados y cómo gestionarlos con calma
- Es normal que pienses “mis vacaciones son una mierda” si cada vez que entras en redes sociales solo ves playas idílicas y planes espectaculares.
- Aquí, la comparación constante puede jugarnos una mala pasada y hacer que lo propio parezca poco, aburrido o insuficiente. Pero recuerda que lo que vemos en redes es solo una parte —y muchas veces, la más filtrada y planificada— de la vida de los demás.
- Plantea con estrategia el tiempo y el fin con el que utilizas las redes sociales. Pregúntate: ¿me está sumando o me está desgastando? Puedes decidir desconectar un rato o elegir qué tipo de contenido consumir, para cuidarte más.
- Es normal que igual no puedas permitirte hacer ese viaje de ensueño, pero puede ser que haya otro tipo de planes que también puedas disfrutar.
- En este caso, debemos recordar que el ocio y el disfrute no siempre están ligados a lo grande o espectacular. A veces están en lo pequeño, detalle o cotidiano de una comida al sol, en un paseo sin prisa o en una tarde sin responsabilidades
- Está bien desear cosas, pero también es importante poder valorar lo que sí tienes. Como estrategia, no idealices una única forma de descanso: lo sencillo también puede ser valioso si lo miras con otros ojos.
- Es normal que te sientas triste por algo inesperado que haya descuadrado tus planes de verano.
- La vida no siempre respeta nuestros calendarios. Puede haber conflictos, pérdidas, enfermedades o simplemente cambios que hacen que el verano no se parezca a lo que esperabas.
- Si este ha sido en algún momento o está siendo tu caso, te mandamos un abrazo fuerte. No es fácil reajustar cuando se rompe la idea que tenías. En este caso, la mejor estrategia es permitirte sentir lo que estás viviendo, eso es parte del cuidado. Poco a poco, ajusta tus expectativas a lo que hoy sí puedes vivir.
- Es normal que no te apetezca hacer mil planes sociales y prefieras estar en casa tranquilamente.
- El verano no tiene por qué ser sinónimo de hiperactividad. Descansar también puede significar parar, desconectar, estar a solas.
- El mejor afrontamiento a esta época es que recuerdes que hay muchas formas válidas de disfrutar del verano. Escúchate, conecta con tus necesidades reales y date permiso para priorizar lo que te hace bien, aunque no sea lo que se espera de ti.
Hasta este momento ¿te has sentido identificada con alguna de las situaciones o realidades anteriores? Como has podido ver, han estado relacionadas con los planes. A continuación, vas a encontrar unas cuantas más, en este caso más relacionadas con el aspecto físico y la parte social.
Verano sin filtros: cuerpos reales y vida social imperfecta
- Es normal que puedas sentirte insegura con tu físico si te han inculcado que solo eres válida si alcanzas el ideal de “cuerpo perfecto”.
- Sentirte insegura no significa que haya algo malo en ti. Tiene que ver, entre otros factores, con que vivimos en una sociedad que constantemente nos lanza mensajes concretos sobre como “deberíamos” vernos, con estándares de belleza rígidos.
- Como estrategia para ello, acepta que aparezcan inseguridades en ti, pero también recuerda que tu cuerpo es tuyo, tu vehículo y tu hogar, no le debes belleza a nadie y a ti te debes el tratarte con amabilidad. Podría venirte bien dedicar unos segundos a agradecerle a tu cuerpo algo que te permite hacer: moverte, disfrutar, abrazar, caminar.
- Es normal que te sientas rara si los reencuentros con tus amigos no han sido como esperabas y notas que las cosas han cambiado.
- Las personas evolucionan, las relaciones también. A veces la nostalgia choca con la realidad, y eso puede doler un poco. Pero que algo cambie no significa que esté roto, solo que se está transformando.
- Para afrontar esta circunstancia, revisa y actualiza tus expectativas, intenta no aferrarte a cómo “deberían” ser las cosas a la vez que permítete sentir tristeza por lo que ha cambiado y ya no es igual y si lo necesitas, y crees que pueda venir bien, intenta tener una conversación honesta con esas amistades.
- Es normal que puedas sentirte incómoda al exponer tu cuerpo en la playa si te estás comparando constantemente.
- La comparación es una trampa muy habitual en verano. Y la exposición física que tenemos en esta época puede activar muchas creencias aprendidas desde pequeños sobre el cuerpo que “deberíamos” tener.
- Sería importante que trabajes en redirigir tu atención y cuando te descubras comparándote, hacer el esfuerzo de conectar contigo y lo que el cuerpo te proporciona: las sensaciones, el disfrute, la experiencia. Tu cuerpo no está para ser juzgado, está para ser vivido.
- Es normal que te sientas triste si no has conseguido coincidir con tus amigos en vacaciones.
- La logística de la vida adulta muchas veces se convierte en un tetris difícil de encajar. No poder compartir tiempo con quienes quieres puede activar sensación de soledad o desconexión.
- Es normal echar de menos cómo era antes. Date espacio para poder sentirlo, pero no te quedes atrapada en la comparación con veranos pasados. Trata de enfocarte en lo que sí puedes hacer ahora y con quién sí puedes compartir momentos significativos.
Llegando al final del blog, esperamos que éste te haya podido ser de ayuda y recuerda:
- No hay una única forma de vivir el verano.
- No necesitas que sea perfecto, ni intenso, ni social, ni productivo.
- Solo necesitas que sea real para ti, que respete tu ritmo, tu momento vital y tus necesidades.
Si este verano estás sintiendo más ansiedad o bajones emocionales de lo que imaginabas, quizá te ayude leer: Aceptando la aceptación
Por último…
Este y otros muchos aspectos, suelen ser un tema de ayuda en psicología y que trabajamos con nuestros pacientes en consulta. Si al leer esto te has sentido identificado o te ha provocado alguna reflexión, puedes pedir ayuda a alguien de tu entorno. Y recuerda que tenemos agenda abierta para poder ayudarte desde la terapia sistémica.
Trabajamos con terapia individual, terapia familiar sistémica o terapia de pareja online. Te animamos a pedirnos información rellenando el formulario que encontrarás en esta página web o enviándonos un correo electrónico a info@comerseelcocopsicologia.com
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