Índice
ToggleEso que no paras de repetirte… ¿Sabes de dónde viene?
Puede que haya mensajes o comentarios que, aun estando muy presentes, pasan desapercibidos y hasta se nos olvidan. Sin embargo, hay otros que con una sola vez que los escuchemos llegan a calar muy hondo y tienen un gran impacto en nuestra autoestima y en la manera en la que nos relacionamos.
A veces incluso más de lo que imaginamos.
“Eres muy intensa”
“Así nadie te va a querer”
“Tú puedes, confío en ti”
“Buen trabajo, pero puedes hacerlo mejor”
“Estoy orgulloso/a de ti”
En sesión ocurre constantemente. Estas frases aparecen casi sin darnos cuenta como si fueran verdades absolutas. Y lo curioso es que solemos pensar que eso que creemos sobre nosotros/as mismos/as es algo totalmente propio.
Pero muchas de esas ideas empezaron fuera. En casa, en el colegio, en amistades, en relaciones pasadas… Y con el tiempo han ido haciendo mella en cómo nos miramos, en lo que creemos merecer y en cómo nos relacionamos con los demás.
Si leíste nuestra anterior entrada de blog “Lo que piensas de ti también se hereda” recordarás que hablábamos de cómo gran parte de nuestro autoconcepto se va construyendo a partir de lo que otros dicen de nosotros/as.
Pues hoy atenderemos esos mensajes de una forma más práctica. Con este ejercicio podrás mirar hacia atrás sin juicio, entender el impacto de esas palabras en tu autoestima y tus relaciones y decidir qué quieres hacer con ellas.
Te presento: Tu Podio Personal.
¿Te interesa saber más? 🙂
Primera regla: reflexionar sin juzgar
Antes de empezar, algo muy importante: no juzgar.
Ni a la persona que dijo la frase, ni lo que dijeron, ni a ti mismo/a por haberlo integrado de la forma pudiste en ese momento.
Este ejercicio no va de buscar culpables. Va de poner nombre a esas frases que nos han impactado para poder separarlas de nosotros/as mismos/as, mirarlas con más distancia y decidir qué hacer con ellas.
Ahora sí, vamos con el ejercicio.
Tu Podio de Personal
Imagina tu podio personal en tres categorías: oro, plata y bronce. Recuerda: no para clasificar en bueno o malo, sino para entender el impacto de cada mensaje en tu forma de verte y de relacionarte.
Para poder ver con más claridad qué colocar en cada categoría, iremos revisando diferentes ejemplos trabajados en sesión. Por supuesto, para mantener la confidencialidad, los detalles y los nombres están modificados, pero los aprendizajes son reales.
🥇 Medalla de oro
Aquí englobamos aquellas personas, experiencias o mensajes que han contribuido a fortalecer tu autoestima y la manera en la que te vinculas.
Ejemplo de medalla de oro:
En una situación difícil en la que María dudaba de si misma, su pareja le dijo “tú puedes, confío en ti”, “estoy orgulloso de ti”. Además, recuerda que, de pequeña, cuando algo no le salía como ella esperaba, su madre le decía “no pasa nada, me gusta como eres” o su padre le repetía “estoy aquí si necesitas que te ayude”.
Todas estas frases reforzaron algo muy concreto: la idea de que María era capaz y suficiente tal y como era, sin tener que demostrar nada. Por tanto, no solo le hicieron sentir bien en ese momento sino que también le influyeron positivamente en cómo se relaciona. A día de hoy, a María le resulta más fácil confiar en su pareja, pedir ayuda o sentir que merece amor en su relación sin tener que ganárselo.
Para aterrizar tu propia medalla de oro, puedes preguntarte:
¿Qué mensajes han fortalecido la manera en la que me vinculo a día de hoy?
🥈 Medalla de plata
En esta categoría incluimos aquellas personas, experiencias y mensajes aparentemente positivos que han tenido un impacto condicionado o intermitente.
Ejemplo de medalla de plata:
Después de conseguir algo que a Pedro le hacía mucha ilusión, su padre le dijo “buen trabajo, pero puedes hacerlo mejor”. También recuerda cuando su expareja le dijo en una ocasión “te quiero, pero deberías cambiar esto”.
No son mensajes negativos en sí, pero a Pedro le dejaron una sensación ambigua, sembrando en él la idea de que el cariño y el amor dependen de lo que aporte. Y, desde entonces, empezó a exigirse un poco más. A día de hoy, Pedro se esfuerza por hacerlo todo perfecto en su relación de pareja y siente que si falla, el cariño puede que cambie o le quieran menos.
Si quieres explorar tu medalla de plata, puedes plantearte:
¿Qué frases positivas iban acompañadas de un “pero” y dejaron en mi la sensación de tener que demostrar algo?
🥉 Medalla de bronce
En esta categoría incluimos aquellas personas, experiencias y mensajes que, aunque hayan sido más dolorosos, forman parte de tu proceso.
Ejemplo de medalla de bronce:
Sofía recuerda un día que mostró su enfado y su madre le respondió “nadie te va a aguantar con ese carácter.” También recuerda aquella vez que intentó hacer algo por su cuenta y su padre le dijo “déjalo, que tú no sabes.”; o el recuerdo de esa ex-pareja que, en mitad de una discusión, le dijo: “eres demasiado intensa.”
Estos mensajes, además de ser dolorosos, han influido en como Sofía se posiciona en su relación de pareja. Hoy, sin darse cuenta, asume más de lo que le corresponde, minimiza lo que siente para no parecer “exagerada” y teme mostrar su carácter por miedo a que se vayan.
Para identificar mejor tu medalla de bronce, puedes hacerte esta pregunta:
¿Qué frases sigo creyendo sobre mí que duelen cuando las recuerdo?
Y ahora… ¿qué hacemos con estas medallas?
¿Cómo cultivar una autoestima más compasiva en pareja?
Ahora que ya has colocado las medallas en tu podio personal, podrás comprobar algo muy importante: muchas veces no reaccionamos al presente; reaccionamos a eso que nos quedó de momentos pasados.
Y aquí es donde este ejercicio cobra sentido, porque dejas de preguntarte “¿qué me pasa?” y empiezas a preguntarte “¿de dónde viene esto?”.
Desde la mirada sistémica entendemos que gran parte de nuestra identidad se forma a través de los vínculos. Los mensajes familiares, las dinámicas en las relaciones, lo que se repetía y se valoraba, lo que se evitaba, lo que se criticaba… todo eso influye en la manera en la que hoy nos relacionamos en pareja.
Al identificar las medallas que hay en tu podio, puedes mirarte desde otro lugar. Entender por qué te exiges tanto, por qué evitas el conflicto, por qué comparas tu relación o por qué parece que eliges siempre el mismo tipo de pareja. Y desde esa comprensión es desde donde puedes empezar a hacer algo distinto.
Como hablábamos al principio de esta entrada, no se trata de juzgar ni de quedarnos en el daño. Se trata de reconocer que todas las medallas, incluso las de bronce, tienen valor y enseñanzas para tu camino. No podemos cambiar lo que dijeron de nosotros/as, pero sí podemos revisar lo que seguimos repitiéndonos. Y entender el impacto de estos mensajes nos permite decidir cómo integrarlos de una forma más justa y consciente en nuestro diálogo interno.
Para ello, puedes empezar por preguntarte:
¿Qué mensajes me han condicionado sin darme cuenta? ¿Qué lugar quiero que tengan hoy? ¿Qué mensajes quiero que tengan más peso?
Si al hacer este ejercicio te das cuenta de que repites dinámicas, de que sientes que necesitas demostrar constantemente tu valor para recibir amor o de que tu historia pesa más de lo que te gustaría en tu presente, no tienes que hacerlo solo/a.
Revisar estos mensajes también implica aprender a relacionarnos con ellos desde la aceptación, algo que explicamos con más detalle en este artículo sobre aceptación en psicología.
Estaremos encantadas de acompañarte. En sesión podemos trabajar juntos/as para entender de dónde vienen esos mensajes, cómo se activan en tus relaciones y cómo construir una forma más amable y coherente de vincularte.
Por último…
Este y otros muchos aspectos, suelen ser un tema de ayuda en psicología y que trabajamos con nuestros pacientes en consulta. Si al leer esto te has sentido identificado o te ha provocado alguna reflexión, puedes pedir ayuda a alguien de tu entorno. Y recuerda que tenemos agenda abierta para poder ayudarte desde la terapia sistémica.
Trabajamos con terapia individual, terapia familiar sistémica o terapia de pareja online. Te animamos a pedirnos información rellenando el formulario que encontrarás en esta página web o enviándonos un correo electrónico a info@comerseelcocopsicologia.com.
Si te ha gustado este post, tenemos disponible la versión reducida en nuestro Instagram, por si quieres compartirlo con alguien que creas que le puede venir bien. Además, compartimos contenido sobre otros temas de salud mental. Si te apetece echarle un vistazo, nos encontrarás en https://www.instagram.com/comerseelcoco_/
Ver esta publicación en Instagram
Una publicación compartida de Comerse el Coco | Psicología (@comerseelcoco_)



